El desaliento es un sentimiento paralizante. Roba la energía para seguir luchando. Provoca en el individuo tres posibles conductas: Callar y conformarse, quejarse y vengarse, o ver el problema y buscar soluciones.
El desaliento es la carencia de ánimo para perseverar en la faena diaria. Nos sobreviene cuando fallamos en nuestras labores, enfrentamos situaciones injustas o somos ofendidos. Por el desaliento, muchos matrimonios se disuelven, miles de adolescentes se van de casa, innumerables estudiantes desertan y cientos de empleados cambian de trabajo cada año. Cuando una sociedad está en crisis, el desaliento aumenta y con ello crecen los índices de suicidio, consumo de alcohol, droga, pornografía y prostitución.
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