
Por Carlos Cuauhtémoc Sánchez
La alegría es un estado del alma producto de los pensamientos positivos. Para ser feliz hay que tomar la decisión de serlo.
Si piensas que un problema es fatal serás infeliz. Si piensas que su gravedad es relativa y que al final todo se solucionará, serás feliz. Los sentimientos provienen de los pensamientos y tú puedes elegir qué pensar. Hay gente que odia los días laborales y únicamente disfruta los de asueto. Sus hijos aprenden a aborrecer el estudio y sólo piensan en el recreo. Los perdedores dividen su vida en dos: largos, odiosos periodos de trabajo, e insípidos, breves momentos de descanso.
Los alpinistas tienen dos pasiones: La primera, llegar a la cima, la segunda, bajar. Arriesgan la vida no sólo por el momento maravilloso de conquistar la cumbre, sino también por el placer de recorrer el camino de ida y vuelta. Un verdadero triunfador disfruta la victoria con la misma intensidad que el proceso para conseguirla. El ganador no se obsesiona con los resultados. Se concentra en su esfuerzo y en el gusto de entregarse a lo que hace.
La vida es hermosa no por las metas logradas sino por el deleite de luchar por ellas.
Los alcohólicos anónimos tienen éxito porque borran de su mente el pasado y el futuro. Se plantean metas por veinticuatro horas: Viven el presente.
Quien no aprecia con intensidad el “hoy”, no vive; sólo tiene recuerdos y preocupaciones, es un muerto ambulante.
Un maestro de vida deja a los niños gozar. No se asusta cuando los ve jugando con lodo o con agua. No se obsesiona con la limpieza ni con la salud. Cuando es hora de divertirse, el buen maestro se une al deleite de los juegos, cuando es hora de hacer tarea, pone música, cronómetro y ayuda a sus alumnos a emprender con entusiasmo el reto. La vida de un niño e incluso la de un adulto, no tienen sentido si son infelices.
La alegría es un estado del alma producto de los pensamientos positivos. Para ser feliz hay que tomar la decisión de serlo.... piensas lo mismo q yo ???
